Capitulo 17:
Torcida Realidad.
Torcida Realidad.
"Nunca me di cuenta... cuando perdí la realidad."
Como en una pesadilla salí corriendo y gritando del lugar. Llegue a casa cerré puertas y ventanas y me enterré entre las almohadas de mi cama. Imágenes terrorificas aparecían en mi mente. Escuchaba terribles gritos que solo exostian en mi imaginación, era como la peor pesadilla que había tenido en toda mi vida. sentía el calor del infierno en mis brazos, veía el fulgor de las llamas detrás de los parpados, podía oler el humo con olor a azufre que despedían. Era difícil respirar. Los rostros de los demonios aparecían una y otra ves en mi mente, como un vídeo que se repetía infinitamente. Todo aquello que había aprendido en la clase de demonología, se hacia presente. Me era imposible gritar, la garganta se me había cerrado. estaba asfixiándome. Sentí la desesperación de no poder respirar. Los pulmones me ardían, los ojos me lloraba. Me estaba muriendo.
De repente... todo acabo. El aire entro de nuevo a mis pulmones. Me tranquilice. Un fuerte zumbido me martirizaba las orejas. Abrí los ojos poco a poco. Una figura borrosa se planto frente a mi. Tarde un segundo en comprender que el fuerte zumbido provenía de la garganta de mi hermana, quien me gritaba para que despertara.
La luz que entraba de la ventana me decía que ya era tarde, y que debía prepararme para ir al instituto.
-¿Kate, estas bien?
-¿Katlyn?- dijo mi hermano pequeño al entrar en la habitación y verme tirada en el piso, a los pies de Liza.
-!Dios mio! Hija ¿Que a ocurrido?- entro exigiendo mi madre.
-Pequeña torpe.- fue lo único que musito mi hermano mayor.
Diana, por su parte, solo movió la cabeza de un lado a otro.
-No ah ocurrido nada grave. estoy bien.-dije para tranquilizarlos a todos.
-Kate, esto no esta bien. Te estabas asfixiando en un sueño.- alego Liza.
-Bueno, a mi me parece que no era un sueño, sino una pesadilla. Jajajaja.- se burlo Ernesto.
-Basta ya.- ordeno mama.-Ernesto, lleva a Kevin a desayunar. Liza, ayuda a tu hermana. Diana... ¿Diana donde estas?
Diana se había fugado antes de que alguien mas la viera. Debía darse prisa si no quería perder su puesto junto a Jean en la clase de física.
Liz me ayudo a levantarme y estuvo al pendiente de mi todo el rato hasta que estuve lista para irnos.
De repente... todo acabo. El aire entro de nuevo a mis pulmones. Me tranquilice. Un fuerte zumbido me martirizaba las orejas. Abrí los ojos poco a poco. Una figura borrosa se planto frente a mi. Tarde un segundo en comprender que el fuerte zumbido provenía de la garganta de mi hermana, quien me gritaba para que despertara.
La luz que entraba de la ventana me decía que ya era tarde, y que debía prepararme para ir al instituto.
-¿Kate, estas bien?
-¿Katlyn?- dijo mi hermano pequeño al entrar en la habitación y verme tirada en el piso, a los pies de Liza.
-!Dios mio! Hija ¿Que a ocurrido?- entro exigiendo mi madre.
-Pequeña torpe.- fue lo único que musito mi hermano mayor.
Diana, por su parte, solo movió la cabeza de un lado a otro.
-No ah ocurrido nada grave. estoy bien.-dije para tranquilizarlos a todos.
-Kate, esto no esta bien. Te estabas asfixiando en un sueño.- alego Liza.
-Bueno, a mi me parece que no era un sueño, sino una pesadilla. Jajajaja.- se burlo Ernesto.
-Basta ya.- ordeno mama.-Ernesto, lleva a Kevin a desayunar. Liza, ayuda a tu hermana. Diana... ¿Diana donde estas?
Diana se había fugado antes de que alguien mas la viera. Debía darse prisa si no quería perder su puesto junto a Jean en la clase de física.
Liz me ayudo a levantarme y estuvo al pendiente de mi todo el rato hasta que estuve lista para irnos.
En la escuela...
Había descuidado demaciado mi vida social fuera de la escuela de inmortales. Ahora que me daba cuenta, no tenia ni un solo amigo. En la cafetería por lo regular me la pasaba leyendo libros sobre ángeles o estudiando un poco mas sobre el evangelio. Ya nadie se acercaba a mi. Ni siquiera mi hermana. Había descubierto que Liza ahora prefería juntarse con las hermanas infierno a quedarse conmigo. Era obvio, debía de haberme dado cuenta antes, pero no lo hice. Lo había perdido todo en el mundo humano. Claro que no es que tuviera demaciado. En realidad, mi vida fuera de este lugar era aun mas agradable. Sobretodo por las pesadillas. Cuando llegaba a quedarme dormida en el instituto de inmortales, mis sueños siempre eran pacíficos, aquí en la tierra siempre tenia pesadillas. Debía de haber algún modo de quedarme en aquel lugar para siempre.
Si, la había y yo conocía muy bien esa única forma.
En Ellerton High...
-Quiero obtener mis alas.- dije sin rodeos.
Deamen tan solo me miro como si se me hubiera safado un tornillo.
-¿Que?
-Ya me oíste. Quiero obtener mis alas.-repetí.- Y que sea lo mas rápido posible.
-No. Kate, sabes que no es así como funciona.-trato de explicarme.- Se lleva acabo todo un proseso de maduración, no puedes pedir tus alas y simplemente tenerlas.
Me quede allí parada. Como si no hubiera entendido ni una sola palabra de lo que el me decía.
-Pues has que suceda. Tu obtubiste las tuyas.-insistí.
-No las obtuve de un día para otro.-replico.
-¿Entonces como?-pregunte.
-Esto suele llevar años, Kate. Mas un en tu caso. Eres una inmediadora, naciste para ser humana, no un ángel.- insistió en convencerme.
-Entonces ayudame. Quiero quedarme aquí. Para siempre.- admití.
-Así que de eso se trata.-dijo y suspiro como quien ya esta cansado de pelear con un niño pequeño que solo hace una rabieta. En realidad eso es lo que yo pretendía, hacer una rabieta de tamaño descomunal, armar todo un alboroto hasta que, Damen, al fin cediera.
-Las cosas no son así, Kate. Tu no perteneses a este mundo y esta fuera de mi control. No puedo ayudarte. -se rindió.-Ten paciencia.
Lo mire enfurecida, con lágrimas en los ojos, esperaba que el pudiera hacer algo bueno por mi, pero en realidad el nunca haría nada. Yo no le importaba. entonces lo comprendi. El no deseaba ayudarme por que no me quería aquí. ¿Pero entonces para que me había traído?
-¡Bien!- grite enfurecida.- Si tu no me ayudas, entonces pediré ayuda a los demonios. Obtendré mis cuernos mas rápido de lo que crees.
-¡NO! Kate, esa no es una salida. ¡KATE!
Pero ya era demaciado tarde, había atravesado el portal hacia mi mundo. Un lugar en el que el no podía entrar sin renunciar a sus alas, al menos por un corto tiempo. Pero él así lo prefería. Igual que yo.
En el mundo humano...
-Hola, hermosa.-saludo Caleb desde la entrada.
Había olvidado por completo que teníamos una cita esta noche.
Me había vestido lo mas rápido que había podido y había bajado las escaleras como una exhalacion.
-Yo.. lo siento, Calebtuve tiempo de arreglarme como debería.-me disculpe.
Llevaba puesto un pantalón de mesclilla una camisa sin tirantes negra y mis ya muy viejos converse negros. No era la vestimenta perfecta para la cita de mis sueños, pero al menos me veía bien.
-¿De que hablas? Estas bellista.-dijo él, casi aullándolo.
-¿Hablas enserio?- dije ya un poco colorada.
-Ves eso es justo lo que te faltaba, un poco de color en las mejillas. Ahora si, perfecta.- juraría que no podía sonrojarme mas... hasta que dijo:
-Ningún otro chico podría tener una novia mas hermosa.
Y entonces sentí que me desmayaba.
El trayecto en auto fue largo. todo el rato nos la pasamos escuchando buenas canciones de paramore y My Chemical Romance. El estéreo estaba a todo volumen y nuestras voces-cantando a todo pulmón- apenas y se distinguían sobre las guitarras y la batería.
El resto del camino fue casi lo mismo, a excepción de las pausas que dábamos para contar un poco mas de nuestra historia. Descubrí que Caleb había aprendido mucho de sus clases de Demonología. Sabia hablar mas de 11 lenguas distintas, incluidas algunas ya extintas.
Estando junto a el mi vida estaba completa. Era la clase de chico que solo te encuentras una vez en la vida, y que comparte tanto contigo que parecería estar echo para ti. Caleb era mi chico ideal. Tanta perfección, incluso era difícil de creer.
Caleb se estaciono junto a la carretera. Supuse que el resto del trayecto lo haríamos a pies, pero eso fue antes de ver la hermosa cabaña que había escondida entre los arboles. Por fuera parecía como cualquier otra cabaña, solo que un poco mas grande, pero por dentro era todo lo contrario. parecíamos estar dentro de una mancion en Los Ángeles en lugar del diminuto Bosque de Magic Springs.
-Wow!! Caleb no me mal interpretes, tienes una...-dude un poco en el termino del lugar-cabaña preciosa, pero... creí que iríamos al cine.
-Tu me dejaste escoger el lugar al que iríamos ¿no es cierto?
-Si, pero...
-Además, no es este precisamente el lugar. Tendremos que atravesar un pequeño portal.- me dijo, mientras había una puerta en la pared. El portal era igual a los otros que había visto. Era parecido a un agujero negro, con un pequeño torbellino en el centro. Capaz de transportarte a cualquier parte del mundo. Soné con China, Francia, Alemania, Hawaii.. cualquier parte... Con Caleb, todo era posible.
-¿A donde vamos, exactamente?
-Eso, mi ladie, es una sorpresa.
Sin hacer mas preguntas lo seguí a través del portal, pero al llegar a nuestro destino... las cosas fueron muy diferentes de mis sueños....
El lugar estaba completamente oscuro. No podía ver ni una sola sombra. todo era oscuridad a mi alrededor. Tenia miedo. Los fantasmas de mi pasado, las siluetas de aquellos hombres que habían acecinado a mis verdaderos padres... las caras de los demonios, el fuego quemando su carne, las llamas a punto de alcanzarme... No podía soportarlo, no otra vez.
-Caleb.
-¿Caleb?
-¡CALEB!
No hubo respuesta.
Busque a tientas su cuerpo, pero no encontré nada. Segui gritando su nombre hasta que las lágrimas me formaron un nudo en la ya desgarrada garganta. Me tire en el piso y me hice un ovillo mientras seguía llorando de desesperacion y de miedo. Necesitaba a Caleb. ¿Por que me había abandonado? ¿Acaso este no era el lugar a donde debíamos llegar? ¿A caso no habíamos separado en el camino y yo me había perdido en algún otro lugar? ¿Me había quedado encerrada en el agujero negro que prometía llevarme a la mejor noche de mi vida?
Ignore el dolor en mi garganta y seguí gritando... esta vez... el nombre de Damen.
Por mas que llore, grite y suplique, nadie llegaba rescatarme. Moriría aquí. Sola. Esta era mi realidad. Nunca ni en el cielo ni el infierno. Nunca un ángel ni un demonio. Nunca humana ni inmortal. Nunca... Esta era mi torcida realidad.
De repente, vi una luz encenderse. Justo sobre mi, cual si fuera la luz de un escenario. El reflector se posaba y abarcaba todo mi cuerpo enroscado. El sonido de unos aplausos inundo mis oídos, acompañado con unas risitas que parecían venir de la oscuridad.
poco a poco mis ojos se fueron adecuando a la oscuridad y pude ver de quien se trataba.
-Magnifica actuación. se veía tan... patética.- exclamo Tess y siguió aplaudiendo aun con mas entusiasmo.
-Casi derramo una lágrima. Fue tan devastadoramente... desgraciada. ¿No crees hermana?- se mofo Rachel.
-Por supuesto, Reach, casi me rompe el corazón- dijo con una expresión de fingida tristesa que enseguida cambio por otra de burla.- si es que hubiera tenido uno.
Las dos estallaron en risas.
A mi no me importaba cuanto se burlaran de mi. Había recobrado la compostura, aunque las lágrimas seguían resbalando por mis mejillas. Tenia asuntos mas importantes de cuales preocuparme.
-¿En donde esta Caleb?
Ellas se miraron la una a la otra y después siguieron riendo.
-¿Que le hicieron malditas perras infernales?- brame.
-Descuida, preciosa. El esta a salvo.
-Por ahora. ¿Divirtamonos un rato quieres, Tess?
-Esa idea me gusta.- y solo después de chasquear los dedos escuche el grito agonizante de Caleb.
-¡CALEB!
-Oh y espera a escuchar esto.-dijo Rachel.
Un sonido como de piel desgorrándose un liquido goteando algo parecido a un hueso romperse y otro grito aun mas agonizante que el primero. Se me revolvio el estomago. Tenia nauseas. Caleb no paraba de llorar gritar y agonizar en dondequiera que estuviera. Las lágrimas volvieron a inundar mis ojos. No podía hacer nada para salvarle. Solo gemía su nombre en gritos esperando que no le hubieran hecho demaciado daño. Falsas esperanzas mi realidad era otra totalmente diferente.
-Dejenlo en paz.- dije llena de rabia.-No lo lastimen.
Otro grito, otro desgarre, otro hueso roto. Ya no lo soportaba.
-Dejenlo. No lo lastimen mas. Hagan me lo que quieran pero no le hagan mas daño. No lo lastimen, por favor.- mi voz fue bajando de tono hasta convertirse en un susurro apenas audible.
En ese momento los gritos cesaron. ¿Abria funcionado? Y si era así ¿Que planeaban hacerme?
-¿Lastimarlo?- dijo Tess y pequeñas arrugas se extendieron por su frente, debajo de los cuernos.
-¿Porque habríamos de lastimar a nuestro propio maniquí?- pregunto Rachel.
¿Maniqui?
-Vamos, Caleb, ven aquí. ¿O debería decir... Charlie?
Un chico con el aspecto de Caleb pero con ropa totalmente distinta y una exprecion de estupidez se presento frente a nosotras. Sus ojos no se levantaron del game boy que tenia entre las manos. No parecía ser el mismo.
-¿Caleb?
-Shhh!! Silencio, estoy a punto de pasar de nivel.- dijo el chico.
Ese no era Caleb, no podía serlo. Su mirada perdida, esa sensación de como quien pierde a alguien me envargo, me sumió en la deseperacion, pero me negaba a creerlo el no era Caleb.
-El no es Caleb. ¿En donde esta el?- exigí.
-Aquí lo tienes.
-Justo frente a tus ojos.
Tess volvió a tronar los dedos.
El chico levanto la cabeza y fijo la mirada en mi. De nuevo era el, mi Caleb. Su mirada estaba llena de amor por mi, su expresión, volvía a ser la misma. sus labios se despegaron y primero pronuncio mi nombre, acariciando cada silaba con amor, pero luego su exprecion cambio, no a como la del chico del game boy, sino, algo totalmente distinto.
-Katlyn, no quiero volver a verte nunca mas. eres patética. Un fracaso. Eres repugnante. Te odio. Desaparece de mi vida para siempre.- dijo, como si de verdad lo sintiera.
En ese momento escuche un nuevo chasquido y sus ojos volvieron al juego.
Ellas me habían estado manipulando. Habían creado al chico perfecto para mi y lo habían destruido frente a mis propios ojos. era peor que verlo muerto.
-Caleb.-dije en un susurro, a modo de despedida del hombre a quien amaba.
-Su nombre real es Charlie Dummyner. Este patético chico de aquí le vendió su alma al diablo por conseguir entradas para un concierto... ah si, y el game boy.- me explico Tess.
Me quede sin palabras. Solo podía quedarme ahí, observando al chico que un día fue quien ame, y que en realidad solo era un maniquí, un títere, un engaño.
-Son unas malditas hijas del infierno.
-Hay muchísimas gracias.- acepto Rachel.
-Pero no nos des todo el crédito a nosotras. Después de todo la idea fue de Justin.-termino Tess.
Justin apareció desde detrás de ellas. No dijo palabra alguna, ni siquiera para defenderse.
-¿Justin?
Nada.
Lo que decían ellas era verdad. El me había traicionado.
Yo había perdido a Caleb, a mi mejor amigo, a mi familia, mi dignidad.
Ya no me quedaba nada mas que perder.
Me tire en el suelo esperando que hicieran lo que se suponía que planeaban.
Tal vez me matarían. Tal vez me harían un demonio. No estaba segura.
Pero si estaba segura, de que esta... era mi torcida realidad.
Continuara...
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