Cap. 14: A través de tus ojos.
"Ojos, ventanas del alma, muestran lo que el corazon calla"
Se levanto lo mas silenciosamente que pudo a tomar un vaso de agua. Sin importar cuan silencioso tratara de ser, yo ya llevaba despierta mas de una hora. Aunque me negaba a hablar con alguno de los chicos y por eso prefería hacerme la inconsciente.
-¿Ya despertó?- dijo el chico de la voz gruesa. Hacia la misma pregunta cada 15 minutos desde que me habían traído aquí.
-Aun no.-respondió el chico que me vigilaba.
Ambos salieron de la habitacion hablando en susurros que me era dificil desifrar. Me dieron la libertad de hechar una ojeada mas al lugar. Solo habia tenido la oportunidad de examinarlo una vez. Alguien habia telefoneado a los chicos y ellos habian corrido olvidandose momentaneamente de mi. Abri los ojos y los talle con la manga de mi sueter. el techo era de color rojo y las paredes de color verde pistache. Que mala convinacion de colores. Desde las esquinas del techo me observavan diminutas arañas. yo estaba recostada sobre un camastro de madera. No habia mas muebles que un pequeño sofa y un escritorio. Me pregunte quien viviria en un lugar tan austero como este.
El chico entre de nuevo y me descubrio fisgoneando atraves del cabello que me caia sobre la cara.
-Hola.-dijo con voz suave.
Yo no le respondi.
-Hola.-intento de nuevo.-Me llamo Ben. ¿Cual es tu nombre?
No abri la boca. Pero mi estomago protesto por el hambre que hasta hace unos segundos no sentia.
-Ya se.- dijo y volvio a salir de la habitacion.
No tardo mucho en regresar con una manzana que se veia realmente apetitosa.
Se sento en la orilla de la cama y me extendi su mano.
-Anda, tomala.- me dijo.
Mi estomago rogaba por algo de comer, pero mi mente fue mas rapido y me hiso darme cuenta de la situacion en la que estaba.
¿Que no era conciderado justamente ese, como el fruto prohibido? ¿Que no estaba yo en una escuela para Angeles y DEMONIOS? ¿Podia confiar lo suficiente en estos sujetos como para tomarla manzana?
No, no podia. Pegue la espalda lo mas que pude a la pared y flexione las piernas para alejarme de el.
-Alejate de mi.- grite.
-Calmate no te hare daño.-me tranquilizo.
Por desgracia mi grito atrajo la atencion del otro chico haciendo que viniera y me hisiera sentir menos segura y mas incomoda.
-Al fin despiertas.- dijo encaminandose hacia mi.
El otro chico se levanto y se acerco a la ventana que yo aun no habia notado. Habrio las persianas y pude verle el rostro. Su cabello era rubio y su piel de un color palido, tenia dos pequeños cuernos el na frente y varias marcas en los brazos, al igual que tatuajes, que se extendian hasta su cuello. El otro hombre era mas corpulento que el primero, que era bastante musculoso. Tenia la mandibula cuadrada y los ojos de color negro. El tambien tenia los tatuajes, solo que los de este eran un poco mas marcados y se recorrian por un lado de su cara. Su cabello era negro y risado. En el brazo derecho, algunas partes eran mas rosadas que otras, mas claras, me di cuenta despues de que eran cicatrizes de quemaduras.
-Luchar contra un Demonio a mano limpia no siempre es buena idea.- me dijo al darse cuenta que lo examinaba.
-Tal vez debiste usar el extintor.- bromeo el chico rubio.
-Quienes son?- dije, mi voz sono dura, no asustada, como en realidad me sentia.
-No te haremos daño. Lo prometo.- me contesto el chico de la ventana.
-Eso no reponde a mi pregunta.
El chico frente a mi, lanzo un largo suspiro antes de reponder.
-El es Alec, yo soy Felix. Somos los inmediadores.
-¿Que?Crei que yo era la ultima.-dije sorprendida.
-Nosotros pensamos lo mismo al principio, pero ya vez que no.- dijo Alec acercandose.
-Somos tres, por ahora, y tenemos la mision de mantener el orden entre Angeles y Demonios.- explico Felix.
-Como se supone que haremos eso?- dije y me le quede mirando de nuevo a las cicatrizes.- Sin resultar heridos.
-Con ayuda de esto.-Alec arrastraba un pesado baúl hasta mis pies.
Al abrirlo me sorprendi de ver tantas armas en el mismo lugar. Ballestas, espadas, frascos de agua bendita, dagas, lanzas, flechas y arcos, pistolas, estacas, latigos... era hermoso sin duda. Lo primero que tome fue un arco, esta seria mi nueva arma, sigilosa y agil. si este era mi destino yo lo seguiria, ahora que sabia para que me habian traido aqui. Pero en un momento, mi mente me llevo a un lugar que creia olvidado, muerto, pasado... me prengunte ¿Que pasaria ahora con mi familia y mis amigos? ¿Con Liza, con Lucas, con mis padres?
En mis ojos debio reflejarse la nostalgia y la tristesa, porque en ese momento, Alec me tiro la manzana a la cabeza y cerro el baul ante mi.
-Come, e intenta descanzar un rato.-me dijo mientras el fortachon de Felix salia por la puerta. Se acerco y me di un abraso, pego sus labios a mi oreja sin soltarme.-Y no te preocupes por tu familia, la volveras a ver.
Yo a mi ves pude ver en sus ojos que el tambien extrañaba a su familia, pero que los habia perdido hace mucho tiempo atras, que un sufria, pero en silencio.
Esos ojos de nostalgia, sufrimiento, precupacion, sin duda eran los ojos de un Angel ¿entonces porque sobresalian esos cuernos de su frente? Si alguien me hubiera preguntado a mi, sin pensarlo hubiera dicho que el parecia mas un Angel que un Demonio. ¿Pero que podia saber yo? Me habia quivocado respecto a Justin y tambien con Damen. eran unos traidores. Uno me habia ocultado que era un Demonio, mientras que el otro me hbai engañado para traerme aqui. Ya no podia confiar en nadie, otra vez estava sola. Esta vez, mas que nunca.
Ambos salieron de la habitacion hablando en susurros que me era dificil desifrar. Me dieron la libertad de hechar una ojeada mas al lugar. Solo habia tenido la oportunidad de examinarlo una vez. Alguien habia telefoneado a los chicos y ellos habian corrido olvidandose momentaneamente de mi. Abri los ojos y los talle con la manga de mi sueter. el techo era de color rojo y las paredes de color verde pistache. Que mala convinacion de colores. Desde las esquinas del techo me observavan diminutas arañas. yo estaba recostada sobre un camastro de madera. No habia mas muebles que un pequeño sofa y un escritorio. Me pregunte quien viviria en un lugar tan austero como este.
El chico entre de nuevo y me descubrio fisgoneando atraves del cabello que me caia sobre la cara.
-Hola.-dijo con voz suave.
Yo no le respondi.
-Hola.-intento de nuevo.-Me llamo Ben. ¿Cual es tu nombre?
No abri la boca. Pero mi estomago protesto por el hambre que hasta hace unos segundos no sentia.
-Ya se.- dijo y volvio a salir de la habitacion.
No tardo mucho en regresar con una manzana que se veia realmente apetitosa.
Se sento en la orilla de la cama y me extendi su mano.
-Anda, tomala.- me dijo.
Mi estomago rogaba por algo de comer, pero mi mente fue mas rapido y me hiso darme cuenta de la situacion en la que estaba.
¿Que no era conciderado justamente ese, como el fruto prohibido? ¿Que no estaba yo en una escuela para Angeles y DEMONIOS? ¿Podia confiar lo suficiente en estos sujetos como para tomarla manzana?
No, no podia. Pegue la espalda lo mas que pude a la pared y flexione las piernas para alejarme de el.
-Alejate de mi.- grite.
-Calmate no te hare daño.-me tranquilizo.
Por desgracia mi grito atrajo la atencion del otro chico haciendo que viniera y me hisiera sentir menos segura y mas incomoda.
-Al fin despiertas.- dijo encaminandose hacia mi.
El otro chico se levanto y se acerco a la ventana que yo aun no habia notado. Habrio las persianas y pude verle el rostro. Su cabello era rubio y su piel de un color palido, tenia dos pequeños cuernos el na frente y varias marcas en los brazos, al igual que tatuajes, que se extendian hasta su cuello. El otro hombre era mas corpulento que el primero, que era bastante musculoso. Tenia la mandibula cuadrada y los ojos de color negro. El tambien tenia los tatuajes, solo que los de este eran un poco mas marcados y se recorrian por un lado de su cara. Su cabello era negro y risado. En el brazo derecho, algunas partes eran mas rosadas que otras, mas claras, me di cuenta despues de que eran cicatrizes de quemaduras.
-Luchar contra un Demonio a mano limpia no siempre es buena idea.- me dijo al darse cuenta que lo examinaba.
-Tal vez debiste usar el extintor.- bromeo el chico rubio.
-Quienes son?- dije, mi voz sono dura, no asustada, como en realidad me sentia.
-No te haremos daño. Lo prometo.- me contesto el chico de la ventana.
-Eso no reponde a mi pregunta.
El chico frente a mi, lanzo un largo suspiro antes de reponder.
-El es Alec, yo soy Felix. Somos los inmediadores.
-¿Que?Crei que yo era la ultima.-dije sorprendida.
-Nosotros pensamos lo mismo al principio, pero ya vez que no.- dijo Alec acercandose.
-Somos tres, por ahora, y tenemos la mision de mantener el orden entre Angeles y Demonios.- explico Felix.
-Como se supone que haremos eso?- dije y me le quede mirando de nuevo a las cicatrizes.- Sin resultar heridos.
-Con ayuda de esto.-Alec arrastraba un pesado baúl hasta mis pies.
Al abrirlo me sorprendi de ver tantas armas en el mismo lugar. Ballestas, espadas, frascos de agua bendita, dagas, lanzas, flechas y arcos, pistolas, estacas, latigos... era hermoso sin duda. Lo primero que tome fue un arco, esta seria mi nueva arma, sigilosa y agil. si este era mi destino yo lo seguiria, ahora que sabia para que me habian traido aqui. Pero en un momento, mi mente me llevo a un lugar que creia olvidado, muerto, pasado... me prengunte ¿Que pasaria ahora con mi familia y mis amigos? ¿Con Liza, con Lucas, con mis padres?
En mis ojos debio reflejarse la nostalgia y la tristesa, porque en ese momento, Alec me tiro la manzana a la cabeza y cerro el baul ante mi.
-Come, e intenta descanzar un rato.-me dijo mientras el fortachon de Felix salia por la puerta. Se acerco y me di un abraso, pego sus labios a mi oreja sin soltarme.-Y no te preocupes por tu familia, la volveras a ver.
Yo a mi ves pude ver en sus ojos que el tambien extrañaba a su familia, pero que los habia perdido hace mucho tiempo atras, que un sufria, pero en silencio.
Esos ojos de nostalgia, sufrimiento, precupacion, sin duda eran los ojos de un Angel ¿entonces porque sobresalian esos cuernos de su frente? Si alguien me hubiera preguntado a mi, sin pensarlo hubiera dicho que el parecia mas un Angel que un Demonio. ¿Pero que podia saber yo? Me habia quivocado respecto a Justin y tambien con Damen. eran unos traidores. Uno me habia ocultado que era un Demonio, mientras que el otro me hbai engañado para traerme aqui. Ya no podia confiar en nadie, otra vez estava sola. Esta vez, mas que nunca.
Continuara...
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